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Sobre Harmos

Cómo llegué a medir casas

Soy Jose. He pasado una década como profesor de música en secundaria, y esta es la historia de cómo terminé midiendo casas.

Jose, fundador de Harmos
2020

Veintitrés días sin luz del sol

En julio de 2020 pasé 23 días aislado en casa por covid, sin apenas ver la luz del sol. Salí con un agotamiento que no reconocía, dolores de cabeza y ansiedad que se turnaban (nunca a la vez, cada uno en su franja horaria) y una disnea que no sabía nombrar. Cada día recibía la misma llamada de seguimiento: que tomara paracetamol, que esperara a curarme.

Un mes después, en casa de mis padres, empecé a caminar descalzo por la orilla del mar al atardecer. No lo entendía, pero mientras caminaba el dolor de cabeza y la ansiedad desaparecían, y la energía volvía como si me cargara. Al llegar a casa, horas más tarde, todo reaparecía. “Eso es psicológico”, me decían: te gusta el mar, los sonidos, claro que te sientes mejor.

2023

El olivar

Volví a mi rutina y me olvidé del tema. Pasaron tres años de altibajos, hasta que empecé a notar algo muy concreto: dentro de mi propia casa sentía una ansiedad que no sabía de dónde salía, con hipertensión y presión en el pecho y el cuello. Me acordé de la playa y empecé a sentarme descalzo en el olivar, 20-30 minutos al día. La ansiedad bajaba y el bienestar subía desde los pies, lento pero innegable.

La experiencia del grounding me hizo preguntarme hasta qué punto el entorno electromagnético (en este caso, el de la propia Tierra) podía estar influyendo en mi bienestar y en mi salud. Fue un shock. ¿Por qué nadie me había hablado de esto? Esa experiencia cambió mi confianza en ciertas instituciones y profesionales, y me empujó a buscar una realidad científica más profunda.

Después conocí Spiro. En los meses en que empecé a usarlo viví una mejoría radical de mi electrosensibilidad, algo que me rompió por completo los esquemas. De ahí nace Harmos.

Formación

De la experiencia al método

Me formé como coach en contaminación electromagnética y evaluador de espacios en GEMS Academy, con licencia en el instituto EFEIA. Empecé a trabajar con bioelectrografía ambiental gracias a la cámara GDV de Bio-Well, y a evaluar la coherencia de los espacios mediante la antena Sputnik. Desde entonces evalúo y mejoro entornos afectados por campos eléctricos, magnéticos y de radiofrecuencia, con especial atención a la electrohipersensibilidad.

Cuando más tarde compré mi propia casa de pueblo, con el cableado por fuera al estilo tradicional, terminé de entender algo que hoy es central en mi trabajo: la diferencia entre el estímulo electromagnético y la exposición al ruido cuántico artificial, y por qué dimensionar correctamente una tecnología como SPIRO requiere asesoramiento profesional, no intuición.

Hoy

Lo que hago ahora

Lo veo de cerca en mis seres queridos: unos duermen entre cables y cargadores sin querer cambiar de hábitos; otros llevan años normalizando un tinnitus después de mucho tiempo trabajando en montajes industriales, sin plantearse si puede haber relación. No falta información. Falta que alguien la señale con claridad, y eso es lo que hago ahora.

En mi experiencia, acompañando a clientes con síntomas propios de la electrohipersensibilidad, observo de forma consistente una mejora en su calidad de sueño tras el proceso completo: evaluación del espacio, implementación de medidas adecuadas y ajuste de hábitos. También he registrado con la cámara GDV mejoras en el entorno electromagnético de espacios de yoga y meditación.

Por eso Harmos trabaja con un lema sencillo: afinar espacios con datos. Lo que se mide, cómo se mide y qué significa realmente.

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