Electricidad sucia: lo que viaja por los cables de tu casa y muy pocos miden

Un medidor de campo eléctrico de los de toda la vida lee 50 hercios, es decir, la corriente que va y viene 50 veces por segundo por los cables de tu casa. Puedes pasearlo por tu dormitorio, ver un cero redondo y respirar tranquilo. Lo que te interesa ocurre en otra escala, mucho más rápida.

Se llama electricidad sucia: sacudidas eléctricas muy breves, de entre 2.000 y 100.000 veces por segundo, que viajan por el cableado de tu casa pegadas a la corriente normal. Las producen los aparatos que ya tienes enchufados, y los estudios que te cuento aquí las siguen en el tiempo y encuentran que el efecto crece con la exposición acumulada.

Vamos por partes.

Qué es la electricidad sucia

Piensa en la corriente de tu enchufe como en el agua de una tubería: debería fluir de forma suave, subiendo y bajando 50 veces por segundo. Esa es la corriente limpia.

Ahora imagina un aparato que, para regular cuánta energía consume, abre y cierra el grifo miles de veces por segundo. Cada cierre brusco provoca en las tuberías el famoso golpe de ariete, ese martilleo que a veces oyes en casa al cerrar un grifo de golpe. En los cables ocurre algo equivalente: cada vez que un aparato corta la corriente de golpe, aparece un pico de tensión muy breve. Cuanto más rápido es el corte, más alto es el pico. [1]

Ese pico no se apaga al instante. Rebota por el cableado y se va extinguiendo tras unas cuantas oscilaciones muy rápidas, que Lloyd Morgan sitúa de forma típica en unas 25.000 por segundo, lo que se expresa como 25 kHz (un kilohercio son mil oscilaciones por segundo). [1] Miles de picos así cada segundo, repartidos por todos los cables de la casa, forman lo que se conoce como electricidad sucia. La industria eléctrica la llama dirty power y los artículos científicos, transitorios de tensión de alta frecuencia. [2]

Se reparte por todo el cableado del edificio y también entra desde fuera, por la red, por las tomas de tierra y por las tuberías metálicas. [2]

¿Se oyen? Un poco. Una radio AM sintonizada entre emisoras zumba cerca de estas fuentes, y los investigadores del colegio de La Quinta la usaron como detector casero. [2]

Qué frecuencias la componen

La electricidad sucia ocupa la franja de los kilohercios, entre 2 y 150 kHz (de 2.000 a 150.000 oscilaciones por segundo) según quién la mida.

FuenteFranjaQué describe
Milham (2012) [5]2 a 100 kHzTransitorios sobre los cables y en las corrientes de tierra
Havas y Stetzer (2004) [3]4 a 100 kHzFranja donde actúan los filtros de los estudios
Milham y Morgan (2008) [2]4 a 150 kHzBanda que lee el medidor Graham/Stetzer
Morgan [1]15 a 150 kHzTransitorios creados por las conmutaciones

A eso se suman los armónicos, múltiplos de los 50 Hz (100, 150, 200 Hz y así hacia arriba) que genera cualquier carga no lineal. [3]

Por qué importa que sean kilohercios

Lo que más me interesa de esta franja es que son frecuencias mucho más bioactivas que los 50 Hz de la red. Tres razones salen directamente de los estudios.

La primera es la energía que se acopla a tu cuerpo. Entre tú y el cableado de las paredes hay una capacitancia, y la energía que se transfiere crece con la frecuencia. Morgan calcula que entre 15 y 150 kHz puede llegar a ser hasta 2.500 veces la de 60 Hz. [1]

La segunda es hasta dónde llega. Según los modelos de disipación de energía que recogen Havas y Stetzer (el modelo de la vaca de Cornell y el de Reilly), por debajo de 1 kHz el 80% de la energía se disipa en la piel y solo el 20% dentro del cuerpo. Por encima de 2 kHz, toda la energía se disipa en el interior. [3] Los 50 Hz se quedan fuera. Los kilohercios entran.

La tercera es lo que ya han puesto por escrito algunas normas. Las normas sanitarias de Kazajistán limitan la exposición a 25 V/m por debajo de 2 kHz y a 2,5 V/m entre 2 y 400 kHz, diez veces menos en la franja de la electricidad sucia. [3]

A esto se añade una revisión de 2010, que plantea que esta métrica podría explicar por qué los estudios que solo miden 50/60 Hz o radiofrecuencia dan resultados tan dispares. [4]

Quién la genera

Casi cualquier aparato que regule su consumo cortando la corriente produce electricidad sucia, y en una casa de hoy hay muchos.

Empieza por la luz. Un regulador de intensidad corta la corriente dos veces por cada ciclo de la red, que en España son 100 veces por segundo. Las bombillas de bajo consumo la interrumpen al menos 20.000 veces por segundo. [2] Las LED de mala calidad hacen algo parecido con un driver sin el filtrado de las buenas, los transformadores electrónicos de las halógenas funcionan igual y los tubos fluorescentes también aportan lo suyo. [5]

Sigue la electrónica. Cargadores, ordenadores, televisores, impresoras y casi todo equipo fabricado desde mediados de los años 80 llevan una fuente de alimentación conmutada que enciende y apaga la corriente entre 20.000 y 60.000 veces por segundo. [1] [5] Cada vez que lo hace, deja un pico en el cableado.

Después vienen los motores de velocidad variable. Frigoríficos, aires acondicionados y lavadoras con tecnología inverter regulan el motor a base de conmutar la corriente, así que trabajan en la misma franja. Un caso de los estudios lo ilustra bien: una mujer con diabetes tipo 2 que caminaba en un centro comercial vacío bajaba su glucosa de 212 a 130 mg/dL, y al caminar en una cinta de correr, con su motor de velocidad variable, la glucosa subió de 180 a 211 mg/dL. [6]

Las instalaciones solares merecen mención aparte. El inversor que convierte la corriente continua de los paneles en alterna para tu casa conmuta a varios kilohercios, y esa conmutación acaba en tu cableado y en las corrientes de tierra. Lo mismo pasa con las antenas de telefonía, que funcionan con corriente continua y llevan fuentes conmutadas o inversores: Milham los señala como la fuente probable de la electricidad sucia en el ala de un colegio más cercana a una torre. [5]

Y no todo sale de tu casa. La red y las corrientes de tierra traen la electricidad sucia de la compañía eléctrica y de los vecinos. En Wisconsin, Havas documenta subidas que empiezan a las 2 o 3 de la madrugada, cuando la compañía hace maniobras en su sistema. [6]

Haz el recuento en tu salón. Con la tele, el router, tres cargadores y una lámpara regulable ya tienes cinco fuentes sin levantarte del sofá.

Qué dicen los estudios sobre la exposición acumulada

En los trabajos que han seguido a personas durante años, el riesgo crece con la exposición acumulada. Estos son los datos.

Un colegio de California

En 2003, los profesores del instituto La Quinta, en California, empezaron a sospechar que tenían demasiados cánceres. Samuel Milham y Lloyd Morgan estudiaron la plantilla: 137 profesores contratados entre 1988 y 2005. Dieciséis desarrollaron 18 cánceres, frente a los 6,5 esperados, un riesgo 2,8 veces superior al de la población (p < 0,0001). Por tipos, el melanoma multiplicó el riesgo por 9,8, el cáncer de tiroides por 13,3 y el de útero por 9,2. [2]

Los campos magnéticos de 50/60 Hz no guardaban relación con los casos, porque eran iguales para los profesores con y sin cáncer. La electricidad sucia sí. En 13 de las 51 aulas medidas (el 25%) había al menos un enchufe que saturaba el medidor, con el tope de 2.000 unidades GS, frente al 2,7% de las 631 salas del conjunto del estudio. La mediana del colegio, 750 unidades GS, era casi cinco veces la de las viviendas medidas (159). [2]

Y el riesgo subió con los años trabajados en el centro:

Tiempo en el centroCánceres observadosCánceres esperadosRiesgo relativo
Menos de 3 años42,341,7
De 3 a 14 años93,142,9
15 años o más51,024,9

Según los autores, cada año trabajado en el centro elevó el riesgo de cáncer de un profesor un 21%. Mil unidades GS-año de exposición acumulada lo elevaron un 13%, y un año en un aula con sobrecarga, un 26%. La tendencia con la exposición acumulada tiene una p de 7,1 × 10⁻¹⁰. Los 10 profesores que pasaron 10 años o más en aulas con sobrecarga sumaron 7 cánceres cuando se esperaba uno (0,99), un riesgo de 7,1. [2] El riesgo atribuible fue del 64%, y los autores proponen que estos transitorios podrían ser un carcinógeno universal, comparable a la radiación ionizante. [2]

Tres colegios de Minnesota

Havas y Olstad instalaron filtros reales y filtros simulados (idénticos, pero desconectados por dentro) en tres colegios de Minnesota, sin que los profesores supieran cuáles había en cada momento. Con los filtros reales, la electricidad sucia bajó más de un 90%, de una media de 574 a 37 unidades GS. De los 44 profesores que respondieron al cuestionario diario, el 64% mejoró. Mejoraron de forma significativa los dolores de cabeza, la debilidad general, la sequedad de ojos y boca, el asma, las irritaciones de piel y el ánimo, incluidas la depresión y la ansiedad. [7] El alumnado de primaria y de secundaria básica estuvo más activo, más atento y con menos quejas de salud. [7]

El azúcar en sangre

Magda Havas siguió la glucosa de cuatro personas con diabetes tipo 1 y tipo 2 y la comparó con la electricidad sucia de su entorno. Una mujer de 80 años con diabetes tipo 1 vivía con una media de 1.550 unidades GS. Al bajarlas a 13 con filtros, su glucosa en ayunas pasó de 171 a 119 mg/dL y su insulina diaria, de 44 a 19 unidades de media. [6] Un hombre de 51 años con diabetes tipo 2 fue clasificado como prediabético por su endocrino al entrar en la consulta y como diabético tipo 2 después de esperar 20 minutos en la misma sala, sin comer ni moverse. [6]

Lloyd Morgan midió durante cinco semanas la glucosa de un hombre y los picos de electricidad sucia en su entorno, en milivoltios pico a pico. La correlación fue de R² = 0,82, de 0,74 sin el valor más extremo y de 0,61 al descontar la hora del día (p < 0,001). [8]

Asma infantil

En un colegio de Wisconsin con 200 alumnos, los síntomas de asma desaparecieron en 34 de los 37 niños asmáticos (el 92%) cuando se filtró la electricidad sucia del edificio. [1]

Un siglo de electrificación

Milham y Ossiander compararon la mortalidad por leucemia infantil con la electrificación de los hogares en Estados Unidos. En 1928-1932, en los estados con más del 75% de viviendas electrificadas, la mortalidad por leucemia aumentaba con la edad entre los 0 y los 4 años, mientras que en los demás disminuía (p = 0,009). En 1949-1951, por cada 10% más de hogares con electricidad, la mortalidad por leucemia a los 2-4 años subió un 24% (IC 95%: 8% a 41%). [9] Ese pico de leucemia infantil no aparece hoy en zonas sin electrificar, como el África subsahariana. [5]

Milham lleva la idea más lejos en su libro. Tras 1956, el equivalente a un no fumador de la exposición electromagnética dejó de existir en Estados Unidos, con la excepción de los amish. Su conclusión es que las enfermedades de la civilización del siglo XX (cardiovasculares, cáncer, diabetes y suicidio) las causó la electrificación y la respuesta biológica que tenemos a ella, y que buena parte podría prevenirse. [5] Para él, la electricidad sucia es un factor central de esa exposición. [5]

Si duermes ocho horas, pasas casi 3.000 horas al año en la misma habitación, junto al cableado de la pared del cabecero.

Cómo se mide y qué puedes hacer

Un medidor Graham/Stetzer (también llamado Microsurge) se enchufa a la toma y da la variación media de la tensión en el tiempo, en unidades GS. [2] Con un osciloscopio y un filtro que elimine los 50 Hz se ven los picos en milivoltios pico a pico. Los valores por debajo de 50 unidades GS se consideran buenos, y por debajo de 30 óptimos. [3] Importan los picos: en los datos de Morgan, con los valores RMS apenas había efecto sobre la glucosa. [8]

Yo mido la electricidad sucia en cada estancia con un BEEM Meter, que mide en milivoltios (mV), y uso como referencia de precaución un valor por debajo de 100 mV. Si no tienes medidor, una radio AM sintonizada entre emisoras te da una pista: si zumba más cerca de un aparato, ahí hay una fuente.

En cada casa que visito, el orden que sigo es este:

  1. Empiezo por la distancia. Recomiendo separar la cama al menos 20 cm de la pared por la que discurre el cableado, y del cuadro eléctrico si está cerca.
  2. Quito fuentes del dormitorio. Recomiendo prescindir del regulador de intensidad, cambiar las bombillas baratas por LED de calidad, de espectro completo y con luz cálida, y desenchufar de noche los cargadores y las regletas del cabecero.
  3. Pido que un electricista revise la polaridad de enchufes e interruptores y que las tomas de tierra estén bien. Corregir una polaridad invertida baja el campo eléctrico y la electricidad sucia, y unas buenas tomas de tierra se necesitan igualmente.
  4. Trabajo los hábitos con la familia: apagar lo que no se usa al irse a dormir y no usar portátil ni móvil mientras cargan.
  5. Filtro al final, cuando las fuentes ya están bajo control. Adapto el filtrado de la electricidad sucia al tipo de fuente generadora y a sus características, ya sea en el cuadro de distribución o directamente en los enchufes. En mi trabajo uso SPIRO para este paso. [10]

Y no apantalles. Una malla en la pared no toca una señal que circula por el cable de esa misma pared.

No te puedo prometer nada sobre tu salud, aunque te puedas beneficiar. Te prometo saber qué hay en tu casa y dejarte por escrito una lista de cambios sencillos. Si prefieres saber exactamente qué hay en cada habitación, eso es lo que hago: mido la electricidad sucia junto con los campos eléctricos, los magnéticos y la radiofrecuencia. Puedes ver los servicios y precios o escribirme desde la página de contacto. Si vives en la costa, tienes la información de Málaga y de Marbella y la Costa del Sol, y en Sevilla la de Sevilla y el Aljarafe.

Notas y referencias

  1. Morgan L. High Frequency Transients on Electrical Wiring: A Missing Link to Increasing Diabetes and Asthma? American Academy of Environmental Medicine, 39th Annual Meeting, Hilton Head Island.
  2. Milham S, Morgan LL. A new electromagnetic exposure metric: high frequency voltage transients associated with increased cancer incidence in teachers in a California school. American Journal of Industrial Medicine, 2008.
  3. Havas M, Stetzer D. Dirty electricity and electrical hypersensitivity: five case studies. WHO Workshop on Electrical Hypersensitivity, Praga, 25-26 de octubre de 2004.
  4. De Vocht F. «Dirty electricity»: what, where, and should we care? Journal of Exposure Science and Environmental Epidemiology, 2010;20:399-405. La revisión señala también limitaciones metodológicas en los estudios publicados hasta esa fecha.
  5. Milham S. Dirty Electricity: Electrification and the Diseases of Civilization. 2ª ed. iUniverse; 2012.
  6. Havas M. Dirty electricity elevates blood sugar among electrically sensitive diabetics and may explain brittle diabetes. Electromagnetic Biology and Medicine, 2008;27:135-146.
  7. Havas M, Olstad A. Power quality affects teacher wellbeing and student behavior in three Minnesota schools. Science of the Total Environment, 2008. Resultado completo entre los 44 docentes: el 64% mejoró, el 30% empeoró y el 6% no cambió.
  8. Morgan LL. Blood Glucose Levels: A Study of Correlation Factors. Informe revisado, 2003.
  9. Milham S, Ossiander EM. Historical evidence that residential electrification caused the emergence of the childhood leukemia peak. Medical Hypotheses, 2001.
  10. Transparencia: me formé en GEMS Academy, que forma parte del ecosistema NOXTAK, fabricante de SPIRO.

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