¿La antena de enfrente o el router del pasillo? De dónde viene la radiofrecuencia de tu casa
Casi todas las llamadas empiezan igual. «Jose, han puesto una antena a dos calles y queremos saber cuánto nos llega.» Detrás de esa frase suele haber semanas de preocupación, alguna noche mirando la azotea de enfrente y la sensación de que el problema está fuera, en un sitio donde tú no puedes hacer nada.
Lo entiendo perfectamente. La antena se ve, está en el tejado de otro y nadie te pidió permiso para ponerla. El router, en cambio, lo elegiste tú, lleva años en el mueble del salón y no le da miedo a nadie.
Pues bien, cuando llego a tu casa con los medidores, lo más habitual es que la lectura más alta esté dentro.
Lo que encuentro casi siempre: la fuente está en casa
Te cuento un caso. Una familia de cinco en Madrid, con tres niños, me llamó preocupada por la estación de telefonía del barrio. La más cercana estaba a 290 metros, y la medición oficial más alta registrada en su entorno, a entre 40 y 80 metros de esa antena, era de 5,58 mW/m². Dentro de la vivienda, el router del salón daba 32,27 mW/m². El repetidor del baño grande llegaba a 58,62 mW/m².
Entre cuatro y diez veces más que al pie de la antena que les quitaba el sueño.1

Ese patrón se repite mucho. En muchas de las viviendas de mi registro de casos, el pico de radiofrecuencia de toda la casa venía de un repetidor o amplificador wifi. Se compran porque el wifi no llega bien a un dormitorio, y por eso mismo acaban enchufados en el dormitorio, a veces a un metro de la almohada.
Y no tener router tampoco te libra del todo. En una casa de campo de la Serranía de Ronda, sin wifi propio y con la radiobase más cercana a más de 800 metros, todas las estancias estaban en anomalía extrema de radiofrecuencia según el estándar de biología de la construcción SBM-20242, sobre todo por el wifi del vecino de arriba.
La buena noticia es que lo que nace dentro se puede mitigar desde dentro, y casi siempre con poco:
- Lleva el router a una zona de paso, lejos de los dormitorios, y programa el apagado del wifi por la noche (casi todos los routers lo permiten desde su aplicación).
- Conecta por cable de red los equipos que no se mueven: televisor, ordenador de sobremesa, consola.
- Si necesitas cobertura en otra zona de la casa, mejor un cable hasta un segundo punto de acceso que puedas apagar de noche que un repetidor enchufado junto a la cama. Aunque algo interesante cuando se instala el sistema SPIRO en la casa es la mejora general de la cobertura del wifi al reducirse drásticamente el ruido electromagnético en el ambiente.
- Y si ya tienes un repetidor, sácalo del dormitorio hoy mismo. Con frecuencia la mejora de SPIRO hace innecesario el uso del repetidor.
Cuándo sí manda lo de fuera
Ahora bien, hay casas donde la antena sí es la protagonista. Las he medido, y en ellas la exposición que llega del exterior supera con mucho a la que generan el router y los repetidores. Puedes apagar todo el wifi de la casa y la lectura apenas cambia.
Para que eso ocurra tienen que coincidir varias condiciones a la vez.
La primera es la distancia. Por debajo de unos 100 metros, la densidad de potencia que llega de una radiobase puede ser muy alta. A 300 o 500 metros, con edificios de por medio, lo normal es que quede por debajo de lo que produce tu propio router.
La segunda es la actividad de la estación. No es lo mismo un mástil con una antena de un operador que una azotea con varios operadores compartiendo emplazamiento, cada uno con sus sectores y sus bandas. Cuantas más antenas, más fuentes emitiendo hacia tu fachada.
La tercera, si la estación tiene 5G, es cuánta gente la usa a tu alrededor. Las antenas 4G clásicas reparten la señal en un abanico fijo que cubre todo el sector por igual. Las antenas 5G más recientes (lo que se llama massive MIMO) llevan decenas de pequeños elementos que coordinan su emisión para formar haces estrechos y dirigirlos hacia cada usuario activo. Eso es el beamforming. Cuando hay poca gente conectada, la antena emite sobre todo señales de control que barren el sector de forma periódica. Cuando hay mucho uso, en una calle comercial, una zona de oficinas o un barrio muy denso, los haces se multiplican y cambian de dirección sin parar. Si tu casa queda en su trayectoria, recibe picos de potencia intensos e intermitentes.3 Con el 5G, cuánta gente hay alrededor pesa tanto como la propia antena.
La cuarta es la altura. El haz principal de una antena de telefonía sale casi horizontal, con una ligera inclinación hacia abajo. Si tu ventana está más o menos a la altura de la antena, estás dentro de ese haz.
Y la quinta, que no haya obstáculos. Si entre la antena y tu fachada solo hay aire, nada frena la señal. Un par de edificios en medio cambian por completo el resultado.
Cuando se dan todas, la exposición exterior puede ser muy alta. Pero en la gran mayoría de las llamadas que recibo no se dan: la antena está a 300 metros, varios pisos por encima de la vivienda o detrás de una manzana entera de edificios. Y el router sigue en el salón.
En cualquier caso, medir es lo que te sacará de dudas.
El centro de las grandes ciudades: las plazas abiertas
Hay un caso aparte, y lo conozco bien porque lo he medido a pie de calle: las zonas céntricas, muy pobladas y muy conectadas, sobre todo las grandes plazas que funcionan como puntos de referencia para las telecomunicaciones. Por ahí pasa muchísima gente, y hacia ellas apuntan antenas de varios edificios del entorno.
En octubre de 2025 medí 25 puntos de RF, campo eléctrico y magnético del centro histórico de Málaga, en horario comercial de un sábado. Puedes leer aquí el estudio completo del centro de Málaga.
Los valores más altos aparecieron justo donde el espacio se abre. En la Plaza de la Constitución registré un pico de 301,7 mW/m². En la Plaza de la Marina, 133,27 y 81,21 mW/m²; en calle Larios un máximo de 144,26 mW/m².4
Fíjate en la paradoja. Las antenas estaban en las azoteas y yo medía a un metro del suelo, con una diferencia de altura evidente. Aun así, la plaza abierta deja vía libre entre las antenas y la persona que pasa, y concentra a miles de usuarios conectados a la vez. En las calles estrechas del mismo centro, como Santos, San Juan o Guillén de Castro, los edificios hacían de pantalla y la mayoría de lecturas quedaban entre 2 y 11 mW/m².
Para que te hagas una idea: el pico de la Plaza de la Constitución es unas nueve veces lo que daba el router del salón de la familia de Madrid, y unas trescientas veces el umbral de anomalía extrema que el estándar SBM-2024 fija para zonas de descanso. Todo, eso sí, dentro de la ley.5 Un límite legal que solo contempla el calentamiento de los tejidos deja fuera cualquier otro efecto biológico, y por eso no me sirve como referencia para una casa.
Si vives en un balcón que da a una de esas plazas, estás en la situación de la que hablábamos antes: línea de visión directa, muchas antenas y muchísimo uso.
Vivir debajo de la antena: el edificio con radiobase en la azotea
Queda una situación que me consultan a menudo y que sorprende a casi todo el mundo. Si la antena está en la azotea de tu propio edificio, la radiofrecuencia que te llega suele ser bastante menor que la que reciben los vecinos del bloque de enfrente.
Tiene explicación. Como el haz principal sale hacia el horizonte, con esa ligera inclinación, quien vive justo debajo queda fuera de él. La energía pasa por encima de tu cabeza y aterriza en las fachadas de enfrente, sobre todo en las que están a una altura parecida.
El problema en tu caso va por otro lado, y suele pasar desapercibido porque casi nadie lo mide.
Una radiobase necesita mucha energía eléctrica para funcionar: armarios de equipos, rectificadores que convierten la corriente, baterías de respaldo y climatización para que todo eso no se caliente. Con varios operadores en la misma azotea, la potencia demandada suma varios kilovatios de forma continua. A veces lo ves desde la calle: una caseta o un cuarto eléctrico construido en la azotea, junto a las antenas. Funcionan casi como pequeñas subestaciones encima de tu casa.
Esa alimentación genera campos eléctricos y magnéticos de baja frecuencia a su alrededor y a lo largo de los cables que la recorren, y los vecinos de las últimas plantas son los más expuestos. Además, los rectificadores y fuentes conmutadas inyectan en la instalación un ruido electromagnético muy alto, lo que llamamos electricidad sucia, que viaja por el cableado.
Qué puedes hacer cuando la antena ya está ahí
En ninguno de estos casos se aplicó el principio de precaución antes de la instalación. La antena está, y lo que toca es decidir qué hacer en tu casa.
Primero tienes que observar las ventanas de tu casa desde las que se ven las antenas. El cristal es un material que es sobrepasado con mucha facilidad por las ondas, de modo que las estancias con vistas a la radiobase son las más expuestas. Tendrás que tener en cuenta eso a la hora de ubicar el uso de las estancias: descanso, trabajo, zona infantil…
Tradicionalmente, lo que se hace en estos casos es apantallar: pinturas conductoras, mallas metálicas, cortinas y telas bloqueadoras… Yo no lo recomiendo en ningún caso. Si apantallas tu casa, los aparatos de dentro tienen que emitir con más fuerza para conectar con el exterior, las ondas rebotan en las paredes tratadas y lo que consigue colarse ya no encuentra por dónde salir. El ruido electromagnético interior acaba subiendo. Además, un apantallamiento atenúa también los campos naturales que tu cuerpo usa como referencia para sus ritmos biológicos.6
La tecnología SPIRO se muestra mucho más eficaz. El efecto nocivo de los campos artificiales tiene que ver con su polarización, con ese ruido coherente y artificial que la naturaleza no produce, más que con su intensidad. SPIRO despolariza ese ruido sin bloquear la señal: tu móvil sigue teniendo cobertura y el wifi del vecino sigue funcionando, pero el campo que llega a tu casa deja de comportarse como ruido artificial. Y lo hace tanto con la radiofrecuencia de las antenas como con los campos eléctricos y magnéticos que genera su alimentación, que es justo lo que necesitas si vives bajo una azotea con equipos.
Como el filtrado apenas cambia la intensidad que marca un medidor de campos, la verificación la hago por medición de interferencias y propagación del Wifi en la casa y electrografía ambiental, midiendo la estabilidad del espacio antes y 24 horas después de colocar los dispositivos. Son métodos que nos permiten comprobar el cambio generado en la estabilidad electromagnética del hogar tras aplicar SPIRO.
Antes de preocuparte por la antena, mide
Si te inquieta la antena de enfrente, lo primero es saber cuánto te llega de fuera y cuánto generas dentro. Normalmente la respuesta te tranquiliza y te da una lista de cambios sencillos. A veces confirma que la antena pesa de verdad, y entonces sabemos exactamente dónde actuar.
Eso es lo que hago en la Evaluación Esencial de Contaminación Electromagnética como, por supuesto, en el Estudio integral de la vivienda y en los dormitorios que quieras que examinemos en la Evaluación del Descanso.
Y si estás pensando en comprar una vivienda cerca de una antena, la exploración previa a la compra te lo aclara antes de firmar.
Notas
1 La comparación se hace con la medición oficial publicada a entre 40 y 80 metros de la antena, no con la parte de la señal de esa antena que llegaba a la casa. Sin análisis espectral no es posible separar qué fracción de la lectura interior procedía del exterior. La imagen reproduce las páginas 6 y 7 del informe de evaluación electromagnética que entregué a esta familia, con los datos que permiten localizar la vivienda difuminados. A la izquierda, el entorno: un mapa con todas las estaciones de telefonía móvil del registro oficial (en azul) y la vivienda (en rojo), y una imagen aérea con la distancia hasta la estación más próxima, 290 metros. A la derecha, los datos oficiales de esa estación (seis asignaciones en cinco bandas, de 700 MHz a 3,5 GHz, esta última de 5G) y los niveles medidos oficialmente a entre 40 y 80 metros de ella, comparados en mW/m² con los picos que registré en cada zona de la casa: el fondo de los dormitorios, de 3,5 a 4,5 mW/m², frente a los 21,9 del pasillo, los 32,27 del router y los 58,62 del repetidor.
2 Para zonas de descanso, el estándar SBM-2024 (Baubiologie Maes / IBN) considera anomalía extrema por encima de 1.000 µW/m², es decir, 1 mW/m².
3 Una medición estática de pocos minutos puede infraestimar la exposición puntual que produce el beamforming del 5G sobre un usuario o una vivienda concretos.
4 Valores de pico (función MAX del LATNEX HF-B8G), a un metro del suelo y a pie de calle, el sábado 25 de octubre de 2025 entre las 10:00 y las 14:00. Potencia total integrada de 10 MHz a 8 GHz, sin desglose por bandas ni operadores. El estudio describe la exposición en espacio público, no en el interior de las viviendas.
5 Los 25 puntos cumplen el Real Decreto 1066/2001, cuyos límites para el público (4,5 W/m² a 900 MHz y 10 W/m² por encima de 2 GHz) siguen las recomendaciones de la ICNIRP, basadas en efectos térmicos.
6 Panagopoulos, D. J. y Chrousos, G. P. (2019). Shielding methods and products against man-made electromagnetic fields: Protection versus risk. Science of the Total Environment, 667, 255-262. El trabajo recomienda la evitación como alternativa al apantallamiento; no evalúa SPIRO.
